Es un compendio de poemas que comencé escribiendo desde los 12 0 13 años hasta ahora, en mi edad adulta. Espero que lo disfrutéis. Si queréis podéis añadir un comentario.
SALMOS
PARA MI AMADO
Poemas
desde el corazón
CADA
VEZ QUE EN TI PIENSO
Cada vez
que en ti pienso
Para mi
eres diferente,
Y
encuentro algo distinto
Que me
lleva a ti más fuerte.
No sé si
serán los clavos,
Martirio que por
mi sientes,
En esos pies y
esa manos
Que sangran amor, vida
y muerte.
Tal vez
sea tu Rostro,
Tu frente
llena de espinas,
O la cruz
en que morías
Para
vivir nuevamente...
Puede que
no sean los clavos,
Ni tu
Rostro ni tu frente,
Puede que
sea solamente
Que me
amas y te amo.
ANHELO DE ÉL
Si
hubiese sido una sombra
Y hundido
en sus huellas mis pies,
O el aire
que a su paso levanta,
O el
polvo que surge después,
O las
piedras del camino,
O arroyo
que apagó su sed,
Para así
seguirle siempre
Y en
silencio serle fiel.
Aunque
fuere hasta el Calvario,
Aunque en
sus hombros el peso
Que tres
veces le haga caer,
¡Si
hubiese sido el madero
Que
sostuvo entre sus brazos
Los
brazos de mi Maestro!
MI AMISTAD CON JESÚS
Mi
amistad con el Señor
No es una
amistad cualquiera,
Es
profunda como el mar,
Abundante
en su riqueza.
Si le
llamo, viene ya,
Sin
buscarlo ¡está tan cerca!
Llamando
a mi corazón
Y me urge
abrir la puerta,
Porque
entrará Él a cenar,
La mesa
ya está dispuesta.
Nada cabe
entre los dos
Que nos
pueda separar,
Ni
hombre, ni arma, ni duelo
Pues me
atrae con su imán
Y arde en
mi todo su fuego.
Ya olvidé
mi soledad,
He
quemado muchas naves,
Y de mi
ser interior
Solo Él
guarda la llave.
Lo
gobierna como Rey
Y aunque
mi Amigo ya sabe
Que débil
y pecador,
Y a
menudo sin coraje,
Debo
entregarle el timón
En medio
del oleaje.
Sí, Él es
mi Amigo Jesús,
No hay
nadie que se compare,
Quien dio
su vida en la cruz
Y en su
sangre está la clave,
Que nos
devuelve a la luz,
Y nos
acerca hasta el Padre.
LUNA
LLENA
Luna
llena, la alegría
Que
anuncia un amanecer,
Cielos
nuevos, tierra nueva
En el
despertar de mi fe
Ahora
moldeas mi barro,
Y a cada
golpe que das
Siento el
poder de tus manos
Labrando
en mí tu verdad.
Tu
Palabra es el martillo
Que
machaca mi altivez,
Tus ojos
ponen el brillo,
Tu
Espíritu empuña el cincel.
Esta obra
inacabada,
Hasta
llegar al final
Donde
pondrás tu mirada
Y al
aniquilar el mal,
Podré
reunirme contigo
Y será tu
pecho el abrigo
Donde
siempre he de habitar.
PRIMAVERA
DE MIL LLUVIAS
Primavera
de mil lluvias
Empapa mi
corazón,
Donde
antes solo amargura,
Soledad y
falta de amor.
Como un
vaso que se llena
De
dulzura y de bendición,
Con su
sangre me ha lavado,
Y sus
llagas me han curado
Y me han
devuelto el ardor.
Mi
espíritu peregrino
Va en
busca de mi Señor,
Pues al
probar de su vino,
Ya no
quiero otro destino
Que
encontrarme con mi Dios.
ABRE TUS PUERTAS
Abre tus
puertas
Al
infinito del horizonte,
Extiende
tus brazos,
Que no se
pierda en la noche.
Con la
claridad del día,
Podrás
reconocer
Toda la
salvación vivida
Que fue
de amor un derroche.
Aquel que
derramó su sangre
Aquella
cruz del calvario,
El
misterio inigualable,
¡Acógelo
en tu regazo!
La
melodía infinita
Que
nuestro Dios tararea,
¡Cuánto
ama Dios al hombre!
Que hasta
a su Hijo le entrega.
Millones
de ojos esperan
Que su
luz les ilumine,
Y si tú
no se la llevas,
Puede que
nunca termine,
Ni sean
libres de su ceguera.
¡Oh tú,
alma enamorada!
¿Qué es
lo que te detiene?
¿No ves
que en esa mirada
Está el
mismo Jesús presente?
Ni tus
dudas ni tus fallos
Son
barrera suficiente
Para
impedir la corriente
Que fluye
de su costado.
TU
MIRADA
Tu mirada
es fuego
Que en mi
alma prende,
Son tus
ojos dos luceros,
Que al
mirarlos fijamente,
Dejaron
los míos ciegos
Para
mirar a otras fuentes.
Pero es
luminosa ceguera
Y el que
la tiene, es corriente,
Que
volver a ver no quiera,
Pues
tenerte frente a frente,
Asegura
la certeza
De saber
que, aunque no viendo,
Mi fe me
dice que viera,
Y es
fuerte convencimiento
De que no
es vana mi espera.
EN MEDIO DEL SILENCIO
En medio
del silencio, puedo escuchar su voz
Y oigo el
rumor de sus pasos que me dicen muy adentro,
Quien es
quien a mí se acerca,
Y siento
un temblor en mis manos,
Y un
rubor en mis mejillas,
Y una
emoción que no en vano
De quien
llega me es noticia.
Con mis ojos
no lo veo,
No lo
palpo con mis manos,
Pues es
fe lo que a mi viene,
Pues es
certeza de antaño,
Que sabe
que al sentir esto,
El
espíritu discierne,
Y me dice
por lo bajo:
No temas,
que ardiendo tiene
El
corazón inflamado,
Aquel que
te ama y sostiene,
Y te
libró en aquel día,
De ese
mal que es el pecado.
Muriendo
en la cruz clavado,
Con Jesús
también moría,
Para no
hacerte a ti daño.
El llena
todo mi ser,
Y su
fuerza me levanta,
Y me da
de su poder,
Y su
Palabra es coraza
Con que
reviste mi ser.
ESPÍRITU SANTO
Nunca hay
ocaso
Cuando su
luz permanece,
Como un
viento que se mueve
Con la
rapidez de un rayo,
A veces
tan silencioso,
A veces
como un tornado,
Sientes
que su fuego abrasa,
Y más
tarde como un remanso
En su
ternura te envuelve
Jamás se
apagan sus rayos.
Conduce
todos tus pasos,
Te
ilumina con su lámpara
Y nunca
se da descanso.
El es
dador de abundancia
Es el
Espíritu Santo.
NADA
ES COMPARABLE
La
expresión más bella,
El abrazo
amoroso,
El viento
suave,
La alta
montaña,
La
armonía y la música
Nada hay
comparable,
A un
minuto en tu presencia ¡oh Dios!
Ni
siquiera el amor de una madre,
O el
suave rumor del aire,
Ni el
canto del ave, o del sol en invierno,
Son aún
comparables.
Ni el
reflejo de la luna en el agua,
Ni la inmensidad
de estrellas,
Ni nada
conforta el alma, sino tú,
Creador
mío, mi paz. Bajo tus alas
Me
refugio, oh consuelo y alivio
En las
mareas altas.
Y puedo
conciliar el sueño,
Y apoyar
mi cabeza en tus faldas,
Y
contarte todos mis sueños,
Y abrirte
entera mi alma.
BRISA
INVADES MI SER CON BRISA DE
MAÑANA,
Y
PUEDO SENTIRTE TAMBIÉN DE MADRUGADA,
NI UN SOLO INSTANTE, JESÚS,
ME FALTA TU PRESENCIA,
YO SE QUE TE INTERESO, QUE ME ANHELAS,
QUE PRENDIDA ESTA EN TI MI ALMA ENAMORADA.
¿QUÉ TE LLEVA A AMARME TANTO?
QUIZA TENGA EL PERFUME DE TUS MANOS EN MI BARRO,
QUIZA EL ROJO DE TU SANGRE CARMESÍ,
EN MI SE ADIVINE DERRAMADO,
QUIZA QUIERAS CONTARME TUS PLANES PASO A PASO,
Y PIDAS MI SER ENTERO A TI ENTREGADO.
TUS DESEOS SON LOS MIOS,
Y LOS MIOS TU VOLUNTAD,
POR TU PALABRA SE ABRE
MI CAMINO DE ETERNIDAD
¡QUE MANTO ES TU CIELO EN MISERICORDIA EMPAPADO!
¡QUE HERMOSO REFLEJO DE PERDON
EN TUS ASTROS DIBUJADO!
CON BLANCO DE NIEVE LIMPIAS Y DESTRUYES MI PECADO.
¡QUE LUZ DE FUEGO EN TUS OJOS!
QUE AL MIRARME ME ABRASARON.
FRESCURA DEL CIELO
SIEMPRE
QUISE DECIRTE SEÑOR, LO QUE NADIE TE DIJERA,
PORQUE
NO ME GUSTA ALABARTE CON PALABRAS YA TAN VIEJAS,
MÁS CON UN NUEVO SENTIMIENTO QUE MI CORAZON
PREPARA,
Y
TE EXPRESA EMOCIONADO, CON MI BOCA, CON MIS MANOS.
TAN
PRECIOSO DIOS MERECE LA
FRESCURA DE MIS LABIOS,
Y
NO EL MEDIOCRE SONIDO DE PALABRAS TAN GASTADAS,
QUE
A TUS OIDOS PARECE QUE EN AGRADARTE LOS HOMBRES
YA
NO ESTAN INTERESADOS,
SIEMPRE
ME GUSTO VER CREADO, ESE VERDE TAN INTENSO DE LOS BOSQUES EN VERANO,
OLER
A AROMAS DE FLORES, QUE ESCOGISTE CON CUIDADO,
Y
ESE MATIZ ESCARLATA QUE TOMA EL CIELO AZULADO,
CUANDO
EN EL ANOCHECER PREPARA YA SU DESCANSO.
CUANDO
EL AIRE HUELE A PINO, A RESINA, A FRESCOR DIVINO,
QUE
TE INVITA A DESPERTAR Y A ADORARLE CONVENCIDO,
DE
QUE CON EL NUEVO DIA SE HACE MAS LIMPIO EL CAMINO,
Y
MAS ME ACERCA AL DESTINO QUE MI PADRE CELESTIAL,
CON
AMOR, ME PREPARO EN EL PRINCIPIO,
PARA
QUE PUEDA MORAR CON ÉL POR LA ETERNIDAD.
GLORIOSO DIOS
GLORIOSO DIOS ME
RECIBE
EN LA INCIPIENTE
MAÑANA,
DONDE AÚN EL SOL
SE ESCONDE,
TRAS LA BRUMA EN,
LA MONTAÑA.
MÁS TÚ ERES EL
SOL PODEROSO,
QUE EN CUANTO
CLAMO, RESPONDE
Y NO HAY NADA
QUE ME LO OCULTE.
TU VOZ, SEÑOR, A
TU PRESENCIA ME LLAMA,
A TU LADO DONDE
ESCUCHO
TU MAGNIFICA
PALABRA,
Y PONES EN MIS
OIDOS,
Y EN LO PROFUNDO
DEL ALMA,
TUS DESEOS DE
LLEVARME, MÁS ARRIBA,
DE MIS BRUMAS
COTIDIANAS.
ALLÁ DONDE EN LA
ALTA CIMA,
OTRAS VOCES TE
PROCLAMAN.
AL NOMBRE SOBRE
TODO NOMBRE,
Y AL REY DE
REYES SE ACLAMA,
UN SOL QUE NUNCA
SE PONE,
TU MAJESTAD
SOBERANA,
Y ENTREGARTE MI CORONA
¡OH JESÚS! POR TI GANADA
ESPÍRITU SANTO
ARTÍFICE DE MI SANTIDAD,
ARTÍFICE DE MI BIENESTAR,
SEÑOR DE MI CASA.
ERES PARA MÍ, UNA LAMPARA ILUMINADA,
UN VIENTO RECIO, SABIDURÍA INSPIRADA.
LA CANCIÓN ETERNA,
QUE AUN NO HA SIDO INTERPRETADA.
HERMOSURA REAL QUE PASA,
DEJANDO EN SUAVE PERFUME,
MI SER Y MI ALMA IMPREGNADA.
YO SE DONDE AFIANZAR MIS PIES,
Y POR LARGA Y ESCARPADA,
QUE FUERE AQUELLA SUBIDA,
MI VIDA, A TI ENCARAMADA,
LOGRARÁ ALCANZAR LA CIMA ,
Y ABRAZARTE EN AQUEL DÍA,
ME ES DULCE TU
PRESENCIA
ME ES DULCE TU
PRESENCIA.
MÁS QUE MIEL Y
MÁS QUE AZÚCAR,
ME SUBYUGA EL
PENSAR COMO
SERÉ LLEVADA A LA TIERRA ,
QUE MANA AGUAS
PROFUNDAS,
DE MANANTIALES
NACIDOS
DEL CORAZÓN DE
MI PADRE,
TIERRA DE LECHE
Y VINO, DE LANA PURA DE OVEJAS
QUE OYERON A SU
PASTOR,
QUE SIGUIERON
DULCEMENTE, LAS HUELLAS DONDE EL CAMINÓ,
QUE DERRAMARON
SU SANGRE,
DONDE EL PASTOR
DERRAMÓ,
SOLAMENTE POR
AMOR,
MÁS ESTA SANGRE,
NO EN VANO,
CAUSO TAL HERIDA
AL PASTOR,
QUE ATRAYÉNDOME
A SUS BRAZOS,
CONQUISTO MI
CORAZÓN,
Y FUE LLENO DE
SU TERNURA,
Y FUE REPLETO DE
AMOR,
SANANDO TODA MI
HERIDA,
ALEJO DE MÍ EL
TEMOR.
DONDE MUERTE,
PUSO VIDA, DONDE LLANTO, RESPLANDOR
Y ENTRE SUS
BRAZOS DE AMIGO,
A SU REDIL ME
LLEVÓ.
PRESENCIA SOBERANA
¡Qué hermoso encontrar brillando
tu presencia soberana!
No acierto a describir tu gloria
Por más que quiera intentarlo,
Porque mi propia torpeza,
Tu resplandor empaña,
Y solo puedo mencionarlo,
Desde mi propia experiencia,
Y cuando comienzo a contarlo,
Aún las palabras me faltan.
Como el pintor en su lienzo,
Con el pincel va plasmando,
Quiero dejar reflejada,
En lo profundo del alma,
Y el abrazo envuelto en fuego,
Que me das cada mañana,
Y tu luz de amor eterno,
Que ni en la oscuridad se apaga.
Deseo que quien lea estos versos,
Pueda percibir la llama,
De lo muy escasamente,
Que describen mis palabras.
SIN RUIDO
Sin ruido entraste en mi ser¡Oh Dios!
Como un susurro me declaraste tu amor,
Sujetaste a ti mi vida con amarras de perdón,
Y entonces como una tromba,
Tu Espíritu me envolvió. Me llenó de fuego,
Me abrazó y me transformó.
Y supe lo que es el cielo,
Y entendí tu corazón,
Y abriste mi entendimiento, me enseñaste a caminar,
Y razón para esperar,
Pues sedienta está mi alma,
Y no parará hasta encontrar,
El lugar de tu morada,
Porque allí me he de quedar.
A MI PADRE CELESTIAL
A MI PADRE CELESTIAL
Vuelve a dejarme sentir,
Que pueda otra vez percibir
Lo profundo de tu abrazo.
Comunícame tu amor,
Tu poder, tu voluntad,
Que pueda siempre fundirme
En tu hermosa majestad,
Y vivir en tu regazo.
No se comparan, mi Dios,
La blancura de una perla,
Ni los astros, ni planetas,
Ni la belleza en la tierra.
Eres tanto para mí,
Que no existe razón alguna,
Que me pueda hacer feliz,
Sino estar en tu presencia,
Oyendo el fuerte latir,
Y un poderoso fluir
De santidad, que rodea,
Que mana de tu existir,
Y envuelve mi vida entera.
AL ESPÍRITU SANTO
FRESCA FLOR DE VERANO,
EN EL ARDIENTE DESIERTO,
QUIETUD EN EL HURACÁN,
EN LO MÁS RECIO DEL VIENTO.
Y SIN EMBARGO TU FUEGO,
TODO LO VIVIFICA,
LLENO DE FUERZA Y ALIENTO.
TE MUEVES, Y EN TU MOVER,
ERES LÁMPARA DEL CIEGO,
LENGUA PARA EL QUE ES MUDO,
VIGOR EN DEBILIDAD,
LIMPIEZA PARA LO IMPURO,
CAMINO, VIDA Y VERDAD.
ESCUDO Y REFUGIO SEGURO.
EN LA SOMBRA DE TUS ALAS,
ME QUIERO YO SUJETAR,
DEJAR QUE SEAS TU EL QUE VUELE,
EL QUE ME QUIERA LLEVAR
HASTA LA CIMA , A LO MÁS ALTO,
DONDE ME PUEDA ENCONTRAR,
CON AQUEL A QUIEN YO AMO,
CON SU ETERNA MAJESTAD.
EL JARDINERO
(Para niños)
Existió una planta en flor,
Cultivada con esmero,
Con hojas frondosas y verdes,
Regadas por tal jardinero,
Que hábil y con mano firme,
Cuidaba y daba explendor.
La tierra siempre movida,
Húmeda y bien abonada,
Y con cuidado cercaba
Alrededor, ya cavado,
Un hoyo con que guardaba,
Que cualquiera despistado,
Sin darse cuenta pisara,
Y sin querer arruinara,
Todo su esfuerzo y labor.
Aquella planta un buen día,
Cansada de estar tan quieta,
Quiso salir de aventura,
Y experimentar afuera.
De forma que nadie viera,
Poco a poco fue extrayendo,
Sus raices de la tierra.
El jardinero, al notar,
La tierra, que removida,
Descubría al exterior,
Parte de las raices,
De las ramas y la flor,
Presuroso con su azada,
Trabajando con ardor,
De nuevo a la desdichada,
Enterraba su azadón.
No habían pasado tres días,
Cuando de nuevo la planta,
Pensaba como lo haría,
Para escapar de la trampa,
Que ella misma se creía, el jardinero amoroso,
Para su mal le ponía.
Y así otra vez, poco a poco,
A fuerza de tanto insistir,
De su cálida humedad,
Su raíz por fin salía,
Sin pensar que la imprudencia,
Mala pasada le haría.
Pero fiel, el jardinero,
Que con fervor vigilaba,
Estaba dispuesto a enterrar,
De nuevo a la muy osada.
Más de tanto salir y entrar,
La planta quedó dañada,
Y por mucho corazón,
Que el jardinero ponía,
No consiguió enderezar
A la planta, que quedó herida,
Y poco a poco perdía
Su frescura y su color.
Nosotros, como la planta,
A veces podemos pensar
Que la sujección a Cristo,
Nos puede hacer desear
Salir de su cobertura,
Y andar así en libertad,
Pero al igual que la planta,
La libertad que se jacta
De darnos la mejor suerte,
Lo que significa es muerte,
Dolor y necesidad,
Mientras que la única Vida,
El Camino y la Verdad ,
Están solamente en Cristo,
Que como el buen jardinero,
Quiere alejarnos del mal,
Y cuida con todo esmero,
Que nuestra vida se guarde
Para vivir con el Padre,
Por toda la eternidad.
PRESENCIA DE TI
HERMOSA Y PURA PRESENCIA
¡QUE MANSAMENTE DESCIENDES!
CUBRIENDO TODO MI ESPACIO,
AMOR ES TODA TU ESENCIA,
LUZ Y FUEGO QUE SE ENCIENDE,
EN MARAVILLOSA HOGUERA,
QUE DENTRO DE MI SE PRENDE,
Y EN MI SER TODO SE QUEMA.
A MI HÉROE SALVADOR,
VA DIRIGIDO EL POEMA,
QUE SALE DEL CORAZÓN,
PUES AL SENTIRTE TAN CERCA,
ESTALLA EN MI ALMA TU AMOR,
Y MI INSPIRACIÓN DESPIERTA.
CASI NO PUEDO ESPERAR,
HASTA LA PRÓXIMA VEZ,
QUE VUELVAS A ESTREMECER,
ESTA VIDA QUE ME DAS.
ENAMÓRAME DE TI
DULCE MAESTRO Y AMIGO,
PORQUE AÚN NO ES BASTANTE ELTIEMPO,
QUE QUIERO PASAR CONTIGO.
ENAMORAME DE T,
PORQUE ESTE FUEGO QUE TENGO,
ME IMPULSA A BUSCARTE Y SENTIR,
QUE CADA VEZ ES MÁS CIERTO,
MI ANHELO Y MI AMOR POR TI.
INSPIRACIÓN
¿Qué buscas de mi, mi Amado?
Tu fragancia y tu frescor me envuelven al despuntar la mañana. Y siento tu cercanía, que dulcemente, me alienta y me empuja más arriba. Allá donde tu presencia es infinita, y tu autoridad impera, y tu majestuoso Rostro, ¡imponente! se dirige a mi persona, y tu mirada ¡increíble! ¿Me dices que me añoras? ¿Cuándo será largo el día, para pasarlo aún contigo? ¿Cuándo las horas infinitas tendrán lugar para adorarte?, y no tendré que separarme en los quehaceres humanos, que, a veces, no me dejan seguir pensando en mi amado? ¿Cuándo este cuerpo, que envejece, que a veces es un tormento, y a veces impedimento, será al fin resucitado?
EN TU REGAZO
¿QUIEN ME LLENA DE ESPLENDOR
CON TANTO TESÓN Y CONSTANCIA,
Y CON SU DULCE FRAGANCIA,
ME ENVUELVE CADA MAÑANA
EN SU FUEGO Y EN SU AMOR?
EL ES JESÚS, FIEL AMIGO,
EL QUE SIEMPRE ME ACOMPAÑA,
ES MI TESORO INFINITO,
MI RIQUEZA, MI ABUNDANCIA.
Y RECUERDO MI NIÑEZ,
Y AQUEL PRECIOSO MOMENTO,
EN QUE SE DIO A CONOCER,
MI ENAMORADO MAESTRO.
Y AL ESCUCHAR DE SU VOZ,
AQUEL HERMOSO RELATO…
“CLAVADOS MIS PIES Y MANOS,
Y COLGADO DE UN MADERO,
PERMITÍ A AQUELLOS SOLDADOS
QUE SE CUMPLIERA EL TORMENTO
CON EL QUE ARRANQUÉ TU SER
DE LAS GARRAS DEL DIABLO”.
ME CAUTIVÓ SU RELATO,
Y YA NUNCA LE HE OLVIDADO,
MI CORAZÓN ES EL SUYO
Y VIVO PARA ENSALZARLO.
DE TRISTEZA Y DEPRESIÓN
PARA SIEMPRE ME HA LIBRADO,
ME RECOGIÓ EN SU REGAZO
Y MIS LÁGRIMAS SECÓ,
ME HABLÓ CON SU DULCE VOZ,
QUITÓ EL DOLOR DE MI PECHO,
CAMBIÓ EN REGOCIJO MI LLANTO.
FUERZA INTERIOR
Eres mi fuerza interior.
Solo tu amor me sostiene,
Mi torre fuerte, mi escudo,
Viento recio que me envuelve
Busco tu rostro y ¡Ahí estás!
Fuerte Dios, Majestuoso.
El que es, fue y será,
Torrente, río impetuoso.
A veces como un remanso,
Y a veces un vendaval.
¡Oh, Dios! Mi único tesoro.
Mar de energía y reposo.
Me abro a tu intimidad,
Y me postro ante tu trono.
¡Dame aliento en mi volar!
¿A qué alturas, que yo ignoro,
Tu poder me ha de llevar?
Si soy águila y no logro
Ni del suelo despegar.
Más yo en ti, esperanza pongo,
Y es mi deseo alcanzar
La cima misma del monte
Donde tu presencia está,
Y allí ver el horizonte,
Contemplar tu eternidad,
Y no volver a la tierra,
Para así continuar,
Buscándote en las alturas,
Y no volver a bajar.
Seas tú, Dios y ¡nada más!
HACEDOR DE MIS SUEÑOS
Porque estás en mi interior, puedo tener la vida.
Yo tomé la decisión de recibirte aquel día.
El susurro de tu voz, tan dulces tus melodías.
Derritieron con ardor las capas de hielo frías,
De mi joven corazón que poco a poco moría.
Aún me pregunto si yo, no hubiera abierto la puerta,
Si hubiera estado dormida,
Si mi mente y mi razón no hubieran visto la fuerza,
Ni el destello de tu amor,
Ni ese bendito calor, a fuerza de llamas vivas,
Que en mi cuerpo se encendió, sanando toda mi herida.
Sin tu gran misericordia ¡oh Dios! Mi alma estaría perdida.
No puedo describir ni el gozo, ni el placer, ni la alegría,
Que siento al amanecer, antes de iniciarse el día,
Y empezar a percibir ese rumor de tus pasos,
Que a mi encuentro se aproximan.
¡Qué hermosas son las pisadas del que trae buenas noticias!
Postrándose ante las plantas de tus pies el alma mía.
En esos momentos se paran, enmudecen los sonidos,
Porque ya no tengo oídos, nada más que a tus palabras.
Los relojes se detienen, y los latidos se callan,
Está conmigo mi Amado, ya nada tiene importancia.
Es la vida que me otorgas, es tu Verdad y enseñanza,
Lo que trae sosiego y calma,
Y transformas mi corazón, con tu maravillosa gracia.
Refugio cuando ruge el viento, de las tormentas la calma,
Mi Maestro y Redentor, Esposo y timón de mi barca.
El Hacedor de mis sueños, el Amigo de mi infancia,



















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